domingo, 15 de enero de 2017

JOHN DEE. El matemático que hablaba con los Angeles.

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Astrónomo, matemático y geógrafo, igual que otras muchas mentes brillantes, mostró un interés desmedido por la magia, la alquimia y todo lo relacionado con el mundo de la alquimia. Asesor cartográfico de la armada británica se convirtió en asesor y astrologo personal de la reina Isabel I. John Dee, además, decía poseer unas piedras que le permitía hablar con los ángeles.

Sir John De ese interesó por el estudio de la cábala desde muy joven, cuentan sin embargo, que su vida cambio cuando llego a sus manos la obra "Occulta Philosophia" de Corneluis Agrippa, maestro de magia y gran alquimista que afirmaba haber conseguido materializar demonios.

Convencido de que ángeles y humanos llegaron a cohabitar en el mundo, y de que los adelantos del hombre se debían precisamente a la ayuda de estos seres, durante los últimos 30 años de su vida John Dee se dedicó a desarrollar un lenguaje para comunicarse con los ángeles. Por eso, se consagró a sus viajes y a ir al encuentro de numerosas personas que podían ayudarle a evolucionar.

Protegido del rey Eduardo VI, según dicen a cambio de un misterioso secreto que nunca ha sido revelado, a la muerte de este y acceder al trono María I "la Sangrienta", hermanastra del fallecido rey, las matemáticas y la magia fueron consideradas disciplinas herética. María seguía así los pasos de su abuelo, el muy católico Felipe II de España. Caído en desgracia, Dee sin embargo, no cesó en sus estudios ni en sus creencias, es más, consiguió a introducirse en los círculos de la inquisición inglesa y llegaría a acusar a la reina de brujería. Años después, esta decisión le sirvió para que la reina Isabel, sustituta de María en el trono, y enemiga confesa de esta, ofreciera a Dee su apoyo incondicional y lo convirtiera en su asesor y brujo personal.

Tras conocer a un oscuro personaje llamado Edward Kelly, con quien acostumbraba a invocar espíritus en los cementerios, Dee dedicó todo su empeño en hallar una forma de poder contactar con los ángeles, y sus escritos dan a entender que finalmente consiguió, o al menos estaba convencido de ello, su propósito. Según sus textos las conversaciones se realizaban en un lenguaje llamado enoquiano, el idioma de los ángeles que le había sido revelado.

En el Museo Británico se exponen varias piezas que pertenecieron a John Dee, y que fueron utilizadas por él para contactar con ese mundo espiritual. Seis piezas mágicas, en su mayoría rescatadas por el anticuario británico Sir Robert Cotton, cuya colección fue una de las que dieron forma al primitivo Museo Británico. El peculiar legado de Dee está compuesto por tres "sellos" en forma de disco grabados con extraños símbolos mágicos, y que eran utilizados en lo que Dee llamaba mesa de prácticas, (dos pequeños y uno más grande), un espejo de obsidiana de origen azteca, un disco dorado y una bola de cristal.

Convertido por la reina Isabel en director Christ's College de Manchester, un antiguo colegio de sacerdotes restablecido como una institución protestante, no pudo ejercer durante mucho tiempo sus funciones por mantener continuos enfrentamientos con los residentes, aunque mantendría el cargo hasta su muerte.

Con el ascenso al trono de Jacobo I, indiferente a todo lo relacionado con lo sobrenatural,  Dee perdió todo el apoyo que recibía. Pasó sus últimos años en la pobreza en Mortlake, obligado a vender varias de sus posesiones para mantenerse a sí mismo y a su hija, Katherine, quien cuidó de él hasta el final. Murió en Mortlake a finales de 1608 o principios de 1609 a la edad de 82 años, no existen expedientes de la fecha exacta ya que tanto los registros parroquiales como la lápida de Dee han desaparecido.

Fuente: www.mundooculto.es

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