lunes, 19 de diciembre de 2016

El astronauta Gordon Cooper manifestó haber VISTO cientos de OVNIS antes de MORIR

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Leroy Gordon Cooper, fue un hombre nacido en 1927 en Oklahoma, fue piloto de la Fuerza aérea de Estados Unidos, y prestó sus servicios militares en combate en la Segunda Guerra Mundial, llegando al grado de Coronel.

En el año 1959, se hizo astronauta, y participó en el primer programa espacial de naves tripuladas de Estados Unidos.

 Realizó dos vuelos espaciales en el programa espacial “Mercury”; Mercury Altas 9 (orbitación terrestre), y “Gemini 5” (estancia de 8 días en el espacio).

También hizo el entrenamiento de Back up (suplente), en el proyecto Gemini 12, y en el Apolo X.

Gordon Cooper, murió en el año del 2004, a los 77 años de edad, y fue uno de los primeros astronautas de la NASA,  es considerado “una gloria”, en la exploración espacial.

El Teniente Coronel Gordon Cooper, fue uno de los hombres más abiertos; en tratar el tema de los ovnis, y en su momento, reconoció de manera pública, haber tenido dos encuentros importantes con ovnis:

El primer avistamiento; tuvo lugar en la Base aérea de Neubiberg, en Alemania, en elaño de 1951.

Cooper habla sobre ello:

 “Comenzó cuando un vigilante observó algo raro a través de sus binoculares: un grupo de objetos sobrevolando la base. Durante cerca de un día y medio, una serie de objetos de gran tamaño estuvieron sobrevolando la base en dirección este-oeste. Decidimos enviar cazas para que observaran el fenómeno. Era difícil evaluar su tamaño, pero parecían platillos lenticulares, y dobles.

Intentamos interceptarlos, pero no pudimos acercarnos lo suficiente. Eran mucho más rápidos que nuestros cazas, y volaban mucho más alto. Se desplazaban a una velocidad supersónica, y mi impresión a posteriori, es que podían alcanzar esa velocidad siempre que querían.

 No creo en absoluto, que pudiese tratarse de tecnología soviética, o americana. Ahora estoy convencido de que eran de origen extraterrestre. Posteriormente descubrimos que los soviéticos no eran capaces de producir ningún artefacto con esas características de vuelo. Además, como esto ocurrió hace cincuenta años, si hubiera sido un arma secreta de nuestro ejército, a estas alturas ya lo sabríamos”.

El segundo avistamiento; 

tuvo lugar seis años más tarde, en 1957, en la base aérea de Edwards, California, y fue mucho más espectacular; fotografió aun ovni, que aterrizó en la citada base”.

 Relata Cooper:

 “Yo era el director de proyectos de una serie de programas aéreos de pruebas, que tuvieron lugar en el lecho del Lago seco de Mojave, en Edwards. Estábamos haciendo aterrizajes de gran precisión en el lecho del lago. Una serie de fotógrafos de la Fuerza Aérea Estadounidense, estaban grabando los aterrizajes con cámaras de video, para su posterior análisis.

Un día, los muchachos vinieron corriendo a mi oficina, y me dijeron que un platillo volante acababa de pasar por encima de sus cabezas. Había sacado tres patas y luego aterrizado en el lago seco a unos 50 metros de distancia. Cogieron las cámaras, y se acercaron a él para filmarlo. Cuando estuvieron muy cerca de la nave, ésta se elevó, las patas de aterrizaje desaparecieron, se ladeó, y salió disparado a gran velocidad.

 Hice revelar la película inmediatamente, luego revisé la forma de presentación oficial del incidente. A medida que hacía llamadas, me iban remitiendo a puestos superiores, hasta que llegué al coronel. Me pidió que metiera los negativos en una bolsa de mensajería, y los enviara al Pentágono.También me ordenó que no sacara copias. Ésa fue la última vez que los vi”.

Gordon Cooper años después (9-Nov-1978), preocupado por el fenómeno, dirigió una carta al embajador de las Naciones Unidas:

“Estimado embajador: deseo comunicarle mi punto de vista sobre los visitantes extraterrestres, popularmente denominados ‘ovnis’. Creo que esos vehículos y tripulaciones visitan nuestro planeta desde otros mundos de tecnología más avanzada que la nuestra. Es necesario que tengamos un programa coordinado de primer nivel para recopilar y analizar científicamente datos de toda la Tierra sobre cualquier tipo de encuentro y determinemos cuál es el mejor método para comunicarnos con estos visitantes.

 Posiblemente debamos demostrarles primero que hemos aprendido a resolver nuestros problemas por medios pacíficos antes de ser aceptados como miembros calificados del equipo universal. Esta aceptación implicaría tremendas posibilidades para el avance mundial en todas las áreas. No soy investigador de ovnis y aún no he tenido el privilegio de volar uno, pero estoy calificado para hablar sobre ellos, ya que he llegado a la periferia de las vastedades por las que viajan.

 Ya en 1951, tuve la oportunidad de observar durante dos días muchos vuelos de esos objetos, de diferentes tamaños, en formación de cazas, del este hacia el oeste de Europa. Y se hallaban a mayor altitud que la que podían alcanzar nuestros aviones en aquella época.

Sé que algunos astronautas se muestran reacios a discutir el tema a causa del gran número de personas que han vendido historias inventadas o que han abusado de sus nombres falsificando documentos, pero igualmente muchos de nosotros creemos en los ovnis porque hemos tenido la oportunidad de verlos en tierra o en vuelo.

 Si la ONU está de acuerdo en seguir este proyecto y brindarle credibilidad con su apoyo, quizá sean muchas más las personas bien calificadas que den un paso adelante y contribuyan con ayuda e información”.

En 1985, declaró con solemnidad en lasNaciones Unidas :

“Creo que esas naves extraterrestres y sus tripulaciones que visitan la Tierra a partir de otros planetas son de un modo evidente tecnológicamente más avanzados que nosotros.
Pienso que nos hace falta un programa coordonado de muy alto nivel para recolectar y analizar científicamente los datos del planeta entero sobre los varios tipos de encuentros con el fin de determinar la mejor forma de actuar amigablemente con nuestros visitadores.
Primero haría falta mostralos que hemos aprendido a resolver nuestros problemas de manera pacífica y no por la guerra, antes de verse aceptados como miembro completo del equipo universal.
Tal admisión ofriría a nuestro mundo posibilidades fantásticas de progresos en todos los ámbitos.
Entonces parecería cierto que las Naciones Unidas poseen un derecho adquirido para tratar este tema de un modo apropiado y rápido.
Durante años, he vivido con un secreto, el secreto impuesto a todos los especialistas y astronautas.
Ahora puedo revelar que cada día, en Estados Unidos, nuestros radares detectan objetos de forma y naturaleza desconocidas.
Existen miles de informes de testigos y muchos documentos que lo prueban, pero nadie quiere publicarlos.
¿ Por qué ? Porque las autoridades temen que la gente imagine una especie de invasores horribles.
Entonces la consigna permanece : Debemos evitar el pánico a todo precio.”

 

Fuente: www.mundooculto.es

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